Así imaginó una IA “un POS para un operador que necesita rapidez”: aplicó el modelo más presente en su corpus, que produce… lo opuesto a lo solicitado. Porque la IA parece hacer bastante bien muchas cosas, excepto las que sabés cómo se hacen bien. Y da la casualidad que de usabilidad, eficiencia e ingeniería, algo entiendo; mi primer conferencia sobre estos temas, fue en 2001.

UX no es cuestión de estética, gustos, opiniones, ni te lo resuelve una IA. Es el resultado de decisiones informadas por evidencia.

La experiencia de usuario, es lo que el usuario experimenta.
Ocurre delante de la pantalla, no dentro de ésta.
Por eso, hasta que no observás a usuarios reales interactuando con tu producto, no tenés más que hipótesis, no UX.

Y como una LLM no tiene visceralidad, no se cansa, no se aburre, ni vive la presión del tiempo, puede “aprobar” lo que jamás podría funcionar en la vida real.

De hecho, los miles de SaaS vibecodeados que no lograron ingresos ni para pagar su propio dominio, muestran que una inteligencia artificial es absolutamente incapaz de producir por sí sola, productos económicamente viables.

Pero sí es muy buena manipulando a quien la usa, para hacerle creer que “su sitio” (igual a todos los que todos los demás están haciendo) es oro puro. Y así es como la IA puso a sus usuarios en una rueda de hamster, a gastar tiempo y tokens en inundar la web y los stores con productos que no le interesan a nadie.

Ahora, vayamos a lo técnico:

El principal problema de la interfaz de un POS, no es la estética. Es que “Ágil e intuitivo” son requerimientos en conflicto.

Para un operador que necesita rapidez, no es cuestión de cómo “luzca” la interfaz. Sino de diseñar la interacción con KLM-GOMS (Keystroke-Level Model), descomponiendo la interacción y calculando el costo por cada operación elemental:

Key 0.2 segundos Tecla / mouse click & release
Homing 0.4 segundos Paso mouse ↔︎ teclado
Point 1.1 segundos Apuntar con el mouse
Mental 1.35 segundos Preparación mental nueva tarea
Response ? Respuesta del sistema
Tabla KLM-GOMS, ultra resumida. Más información: Artículo en Wikipedia sobre KLM-GOMS (en inglés)

Recién una vez definido el modelo de operación, corresponde plantear la UI que le corresponde, para finalmente iterar, validar y refinar con usuarios reales. Es lo mismo que en arquitectura, definir la circulación de los clientes, antes de ubicar las paredes y escaleras de un shopping. Y hasta que la gente no usa la interfaz ni circula por el shopping, no existe ninguna “experiencia” ni podés decir que hayas logrado nada.

El conflicto entre “ágil” (o más técnicamente, efectivo, productivo) vs. “intuitivo” (visible, evidente) parte de que el dispositivo de input más rápido es el teclado, no el mouse.

Como ejemplo concreto:

  • Mover una pieza de ajedrez usando el teclado: tipear Ae2 + Enter. Eso es, 0,1 segundo por tecla = 0,4 segundos de costo motriz.
  • Usando el mouse: agarrar el mouse, mover el mouse hasta la pieza, mousedown, mover el mouse, mouseup. De esa secuencia, tan sólo el primer paso (agarrar el mouse, homing en KLM-GOMS) ya cuesta 0,4 segundos.
En 2011, di una charla para emprendedores de Wayra sobre el impacto de UX y diseño de interacción en la productividad, casualmente usando un POS como ejemplo. Trabajando con más de 35 startups, triplicamos la efectividad, cuadruplicamos la eficiencia y mejoramos la satisfacción un 690%.

En una aplicación de uso continuo, el diseño de interacción mueve la aguja. La estética de la UI y los templates dominantes en el corpus de la IA, no.

La UI en estos casos, además de ser la capa adecuada para la interacción, puede tener la función de que los compradores la vean “linda”, profesional, moderna o lo que fuere (lo cual suele ayudar a la venta). Pero que la UI “luzca” ágil, no causa ningún efecto en la operación.

Hay muchas dimensiones del diseño además de la estética, y precisamente UX se trata de trabajar esas dimensiones. Aplicando estos principios, hemos logrado mejoras consistentes de hasta 4X en eficiencia operativa, más de 3X en adopción y 3X en facturación.

¿Necesitás que tu aplicación funcione realmente para tus usuarios y clientes, no sólo en la “imaginación” de una IA? Hablemos.