UX no puede maquillar la falta de principios del negocio
Cuando la organización no declara límites a las formas en que sus gerentes pueden extraer dinero de los clientes, ningún diseño puede salvar la experiencia.

Hace mucho tiempo, analizando cómo mejorar el e-commerce de un gran cliente, nos sorprendió encontrar muchísimas quejas en redes sociales. Los productos no llegaban, y nadie respondía.
Lo elevamos como un problema crítico, junto con propuestas como ofrecer un sistema de tracking para calmar los ánimos de los clientes.
Y la persona responsable del proyecto nos dijo: “Nah, no hace falta. En ese punto ya pusieron la tarjeta de crédito.”
Ante semejante respuesta, se me ocurrió buscar entre las declaraciones de principios de la organización –misión, visión y todo eso– a ver si había algo que pudiera apoyar nuestro criterio. Y lo peor es que no encontré nada.
O sea que esta persona no estaba castigando a los clientes por capricho. Estaba actuando con total coherencia con una cultura a la que no le importaba cómo tratar a sus clientes, y que la había ascendido a tomar las decisiones que estaba tomando.
Y ahí entendí que por bienintencionada que sea, por más resultados que proponga, no hay decisión de diseño que pueda sobrevivir a la falta de principios de las decisiones de negocio.
Santiago Bustelo
Julio 2025