Viendo un video sobre zonas de confort (el video está al final de este post) aplicado al plano personal, me di cuenta que es lo mismo que ocurre muchas veces con los proyectos en las empresas. La falta de capacidad para salir de la zona de confort impide la innovación, la mejora competitiva y, muchas veces, hasta la misma supervicencia. Pensemos en Kodak como un ejemplo emblemático.

 

UX, innovacion y la zona de confort

Fuente: Inknowation

 

La zona de confort es donde solemos operar: lo que tenemos hoy. Los silos, la política interna, las quejas de los usuarios. Son todos parte de la zona de confort y cosas con las que convivimos. No son buenas para el negocio, pero ya estamos acostumbrados y sabemos cómo manejarlas. Cada tanto hacemos algún cambio, pero nunca nada radical que altere mucho el equilibrio. 

Las organizaciones, especialmente las más grandes y las más establecidas, se suelen quedar en esta zona por miedo a lo desconocido y por el nivel de esfuerzo que implica el cambio. Hacer cambios sobre el sistema actual en muchos casos sería un proyecto enorme, que llevaría mucho tiempo, un largo proceso político interno en el que nadie querrá perder o quedar expuesto. Además, no sabemos con certeza cuánto mejorarían las cosas y si traerá otros problemas nuevos. Es el “malo conocido” del “bueno por conocer”. 

En la zona de aprendizaje se amplía la visión del mundo, se enriquecen los puntos de vista, y se modifican hábitos. Es la zona para experimentar y aprender. Las empresas llegan a esta zona de la mano de las buenas prácticas y las metodologías probadas. Si bien amplía nuestra zona de confort, no es acá donde se logra el verdadero cambio o la innovación necesaria para crecer.  Acá vislumbramos el “bueno por conocer” aunque nunca llegamos a conocerlo.

Pero la zona más importante es la que está por fuera de la zona de aprendizaje. Algunos la llaman zona de pánico, otros la zona mágica.

Quienes encuadran el cambio en la zona de pánico, viven el cambio como un peligro donde pueden ocurrir cosas graves si se modifica el status quo. Este lugar representa el miedo a lo desconocido, donde está la preocupación a perder lo que tenemos, el market share actual, el volumen de ventas. La zona mágica en cambio, es la zona desconocida donde grandes cosas pueden suceder. 

De la zona de confort a la zona mágica

UX y las metodologías ágiles, con sus procesos iterativos y filosofía de aprendizaje continuo a través de cambios chicos e incrementales, permiten resignificar pánico en magia, donde “cambio” se convierte en desarrollo, y donde innovación, mejora competitiva y crecimiento sostenido pueden suceder.

Ambas metodologías son el vector de cambio que facilita la transición de una zona a otra.

  • Las metodologías ágiles, con sus procesos iterativos y su filosofía de aprendizaje continuo ayuda a hacer cambios chicos e incrementales con bajo riesgo. Así, actúan como vector de cambio, permitiendo hacer la transición de la zona de confort a la zona mágica.
  • A su vez, UX y las metodologías centradas en el usuario, da dirección a ese cambio y disminuye los riesgos, asegurando que cada paso que se da, es un paso firme y validado por el mercado.

Transitando la zona mágica

Una vez que empezamos a notar un cambio, éste alienta a otro más, y se amplía la zona de confort, que ahora incluye “confort” frente a los cambios. Lo que antes creaba resistencia ahora se convierte en posibilidad.  

Una vez que estamos en la zona mágica cosas nuevas pueden suceder: una mejor integración entre áreas mejora la calidad de los productos haciendo que las quejas de los clientes disminuyan; esto baja los costos de atención al cliente y mejora nuestra situación competitiva. Así logramos crecimiento sostenido y tal vez podemos pensar en nuevos mercados.

En una era de startups y bajo costo tecnológico, no se puede minimizar la importancia de la innovación, y por ende, de manejarse en la zona mágica. Porque si no aprendemos y cambiamos, eso que dejamos de hacer lo harán otros. La competencia nunca desaparece y no tardará en salir una (otra) startup que resuelva el problema de mis usuarios que estoy desatendiendo, o que, simplemente, ofrezca un sustituto.

Acá está el video original. Lo compartimos a partir del minuto 1.39, que es donde empieza la explicación de la zona de comfort, pero una vez que empieza pueden ir para atrás para verlo completo.